domingo, 26 de octubre de 2014

La actualidad del tímpano de la Armedilla


Tímpano del Monasterio de la Armedilla. Museo de Arte Spencer
Desde hace unos años conocemos el paradero de muchas de las obras que se dispersaron tras los procesos desamortizadores del siglo XIX pertenecientes al antiguo monasterio de Nuestra Señora de la Armedilla. Algunas, por su utilidad acabaron en diferentes iglesias parroquiales como el órgano que estuvo en la iglesia de San Lorenzo de Valladolid, el retablo mayor que fue a parar a la iglesia de Nuestra Señora del Manto, la sillería que acabó en la iglesia de Rueda y en el Museo Arqueológico de Valladolid... eso sin contar las que están en iglesias de pueblos de alrededor. Por otro lado, otras obras por su interés artístico y gracias a la Comisión de Monumentos despertaron el interés de los estudiosos que pusieron los medios que entonces tenían para salvarlas como por ejemplo la portada de la iglesia jerónima, que por sus motivos decorativos y su interés dentro del primer Renacimiento español y que actualmente se encuentra en la Casa de Cervantes. Otras obras, sin embargo, no corrieron esa suerte, o formaron parte del comercio del arte que entonces estaba en pleno auge.
Ruinas del Monasterio de la Armedilla, h. 1923, fotografía de Francisco Antón.

Portada del monasterio de l a Armedilla, h. 1923 ,Francisco Antón.

Hace un tiempo, cuando inauguramos este blog, dedicamos una entrada al tímpano que representaba el llanto sobre Cristo muerto, una escena de la Pasión, que recuerda el momento en que tras el descendimiento de la cruz depositan el cuerpo difunto de Cristo sobre su madre. Es un tema de gran devoción en los últimos siglos de la Edad Media y también durante el siglo XVI, sobre todo en lo referente al tema de la Virgen de la Piedad. Esta obra que formaba parte de la portada del monasterio fue comprada por Arthur Byne a un anticuario segoviano, Jil Jiménez, en el año 1928, para que formara parte de la colección de William Randolph Hearst. Este multimillonario americano poseía gran cantidad de obras de arte que fue comprando compulsivamente por toda Europa.

Helen Foresman Spencer visita el nuevo Museo de Arte Spencer en su apertura en 1978
Sin embargo, tras caer Hearst en la ruina, muchas de las piezas quedaron distribuidas por diferentes lugares, muchas en sus cajas originales, como ocurrió con este tímpano. Tras ser adquirido en subasta por Edward R. Lubin, lo regaló al Spencer Museum of Art de Laurence en Kansas donde fue colocado en la sala de exposiciones temporales "Central Court". En ese lugar el relieve ha sido marco de numerosos eventos, exposiciones, inauguraciones y todo tipo de actividades que tienen en ese lugar. Por su interés compartimos este blog con vosotros acompañado de algunas imágenes y vídeos del museo para que veáis el espacio que ocupa.

Miguel Herguedas

"Central Court" del Museo de Arte Spencer, que actualmente funciona como sala de exposiciones temporales. Sobre la puerta se observa el tímpano. 

miércoles, 1 de octubre de 2014

La iconografía de San Jerónimo y el relieve de la iglesia de Bahabón

Uno de los personajes más representados en el arte es San Jerónimo (345-420), ya que es un pilar fundamental dentro del cristianismo, pero también destacó como un hombre culto en su época pues dejó muchos escritos y fue gran conocedor de la literatura clásica. A él se debe la Biblia Vulgata, que es la versión de este libro que él tradujo del griego al latín por encargo del papa, para lo cual se retiró a una cueva del desierto del Calcis donde practicaba ayunos y duras penitencias para evitar distraerse. Posteriormente tras unos años en Roma, se trasladó a Belén donde vivió junto a la cueva de la Natividad, allí también conoció a Santa Paula, que junto con su hija Eustoquio y otros eremitas llevaron un régimen de vida común, y de asistencia y hospedaje para los peregrinos.
San Jerónimo Penitente, Iglesia de la Asunción, Bahabón (Valladolid)

Francisco de Zurbarán, El ángel anunciando a S. Jerónimo
 Su admiración durante el periodo medieval llevó a delcararle Doctor de la Iglesia por el papa Bonifacio VIII en el año 1295. Durante la centuria siguiente algunos grupos eremitas que estaban dispersados por la península y que en cierto modo seguían el modelo de vida de este santo, decidieron acudir a Aviñón a visitar al papa Gregorio XI, que les autorizó para denominarse Orden de San Jerónimo y seguir la regla monástica de San Agustín, combinando de esta manera el estilo de vida eremítico con el monacal. Cada monasterio funcionó independiente hasta el año 1414 en que se reunieron todos bajo una autoridad común que sería el general de la orden, era el prior del primer monasterio San Bartolomé de Lupiana. A estos religiosos se les conocía como jerónimos por parecerse en su modelo de vida a la que llevó el santo. Su forma de vida fue muy admirada sobre todo por los reyes de Castilla que protegieron a la orden continuamente, estos monjes se caracterizaron por sus largas horas de oración, el respeto a la liturgia, la observancia, la hospitalidad y la propagación del culto mariano durante la Baja Edad Media en España. 

Tanto la vida del santo como la de la orden justifican por qué en nuestro país existen tantísimas representaciones de este santo, que de forma similar también fue admirado en otros países, no solo como religioso sino como hombre culto, por ello es el patrón de los humanistas y de los traductores, además de uno de los cuatro Padres de la Iglesia Occidental. Sus representaciones son variadísimas, existen importantes conjuntos que muestran la vida del santo, como retablos o series de cuadros, especialmente el de Jorge Inglés procedente de la Mejorada de Olmedo y también el retablo mayor de la Armedilla que se conserva en Riaza, esto entre otros tantísimos ciclos que estaban en cada monasterio.

Jorge Inglés, Retablo de San Jerónimo procedente del monasterio de La Mejorada de Olmedo (Actualmente en el Museo Nacional de Escultura)
A. Carraci, Última Comunión de S. Jerónimo, Bolonia
Muy a menudo al santo se le puede identificar por su larga barba de místico, vestido de cardenal, de color rojo, con su sombrero y esclavina, la Biblia Vulgata y el León atribuido por una leyenda errónea que se traspuso con el eremita San Gerásimo, pero todo esto de forma básica. San Jerónimo nunca fue cardenal pero al ser nombrado doctor, se le identficó así con esa vestimenta de eclesiástico. Seguramente la iconografía que tiene más interés es la de  Jerónimo escribiendo la vulgata en su estudio,  ya que muestra cómo eran los lugares donde se transcribían los documentos en los monasterios o los estudios de los huamanistas. También otras representaciones muestran a San Jerónimo acompañado de Santa Paula en la gruta de Belén o San Jerónimo anunciado por un ángel del apocalipsis.
De todas las iconografías la más difundida de forma popular, por su aporte de piedad y desarrollo en diferentes épocas es la de San Jerónimo Penitente, en la cueva del desierto de Calcis. Esta representación creada en torno al año 1400 fue difundida por las comunidades de raíz eremítica de la zona de Toscana, en Italia, ya que definía muy bien la espiritualidad de estos grupos en la práctica del ascetismo, la soledad con Dios y la desnudez del alma. San Jerónimo en estos relieves o tallas se le representa en un entorno rocoso, desnudo, con la piedra en una mano, que según la tradición se golpeaba en el pecho cuando era tentado; aparece también a su lado una calavera que se identifica con la muerte y también aparece sujetando un crucifijo como forma de devoción.  En ocasiones aparece el capelo cardenalicio colgado como elemento anecdótico; y el león dormido acompañándole, también se representa la Vulgata colocada sobre alguna roca para no olvidar su interés por el estudio bíblico.

Juan Fernández de Navarrete, San Jerónimo Penitente del Monasterio de Nuestra Señora de la Estrella, actualmente en Briones, Logroño.

Alonso Berruguete, San Jerónimo Penitente 1526-1537, Procedente del Monasterio de la Mejorada de Olmedo, actualmente en Santa María la Real de Nieva


La iglesia parroquial de la Asunción de Bahabón conserva cariñosamente un altorrelieve de San Jerónimo Penitente, representado de la forma habitual, fue traído a esta iglesia parroquial desde el monasterio de Nuestra Señora de la Armedilla tras los procesos desamortizadores que supusieron el final del monasterio y de la orden. Fueron tres exclaustraciones las que tuvieron lugar durante el siglo XIX: la primera con la guerra contra los franceses en 1809, la siguiente en 1820 y la definitiva en 1835, que es la famosa de Mendizábal. Supusieron además del declive de la comunidad monástica que no se restauró sólidamente hasta 1924, también pérdida de muchas de sus propiedades así como la dispersión del patrimonio atesorado durante siglos, que no sólo se refería obras de arte sino a siglos y siglos de aporte cultural literario, musical, asistencial... 

San Jerónimo Penitente, iglesia de la Asunción, Bahabón
Gracias a los inventarios que hizo la Comisión de Monumentos durante el siglo XIX podemos hacernos una pequeña idea de los bienes muebles que se atesoraban en este monasterio de La Armedilla. Sobre todo, en lo relacionado con la pintura, la escultura y muchos muebles, por criterios del momento, fueron considerados secundarios y se dispersaron, en muchos casos a lugares que desconocemos. Con el tiempo, gracias a los nuevos estudios y a una revalorización de los conceptos artísiticos y del patrimonio, se han ido localizando muchas piezas que entonces formaban parte de este lugar.

Este relieve de San Jerónimo Penitente, fue llevado a la iglesia de Bahabón, seguramente a durante el año 1846, después de que se hizo el último inventario y donde ya no consta por considerarse secundario. Se sabe además que estando en la localidad el párroco Bartolomé Donado, llevó a la iglesia el Crucifijo del convento de San Basilio de Cuéllar, que actualmente está bajo la advocación del Cristo del Amparo, y también un relieve de San Jerónimo del Monasterio de la Armedilla. Es fácil que  la localidad tuviera cierto carisma hacia la antigua comunidad jerónima, no sólo por la devoción a la Virgen de la Armedilla, sino también porque tras la desamortización de 1820, cuando vuelven de nuevo los monjes, los que estaban ordenados sacerdotes hacían las labores de párrocos en varios pueblos de alrededor para conseguir sustentar la comunidad. En Bahabón la asistencia espiritual estaba encargada a fray Nicolás Alguero, que falleció allí en el año 1833 pero fue enterrado en el monasterio. 

San Jerónimo Penitente, Iglesia de la Asunción, Bahabón. Procede de La Armedilla
El relieve de San Jerónimo Penitente procedía de una de las capillas laterales de la iglesia de la Armedilla, seguramente sea la que aparece descrita en el invenario que se hizo en 1820 que aparece como Un retablo con la efigie de San Jerónimo y su mesa a la romana. Sólo se ha conservado el relieve sin el resto del retablo. Esta forma de representar al santo es tomada de la que hace el italiano Pietro Torrigiano para el monasterio de San Jerónimo de Buenavista, en 1525, y que actualmente está en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, existe otro muy similar en la sacristía de Guadalupe, también en barro cocido y realizado hacia la misma época. Al igual que el de Bahabón, en madera policromada hay muchísimas representaciones, así como pinturas que de una forma u otra representan el mismo tema de forma muy similar. Destacar del de Bahabón la tensión con la que sujeta la piedra, la forma de mirar al crucificado y el cuerpo escuálido de penitente pero tratado con suavidad y de canon alargado nos llevan a datarlo de principios del siglo XVII, dentro ya de un imperante romanismo decadente donde únicamente su expresividad queda marcada en el movimiento corporal.

No obstante, he aquí algunas aportaciones por la similitud que esta talla tiene con la del retablo mayor de San Isidoro del Campo en Santiponce (Sevilla), y la forma del retablo, no sería raro que este relieve hubiera estado en el retablo mayor antes de la colocación de la talla de la Virgen de la Armedilla, antes de construirse el camarín. También el retablo de Nuestra Señora de la Mejorada tenía un san Jerónimo pentitente que le fue desgajado y separado del conjunto, por un lado el retablo, tras la desamortización se llevó al que ahora es el Museo Nacional de Escultura y por otro lado, el San Jerónimo, fue llevado a Santa María la Real de Nieva.

San Jerónimo Penitente, iglesia de la Asunción de Bahabón

Pietro Torrigiano, San Jerónimo Penitente, h. 1525,  Museo de Bellas Artes (Sevilla) Procede del moansterio de S. Jerónimo de Bueenavista

Retablo mayor de la iglesia de San Isidoro del Campo en Santiponce, Sevilla, 1609-1613. Escultura de Juan Martínez Montañés

San Jerónimo Penitente, Juan Martínez Montañés para San Isidoro del Campo

San Jerónimo Penitente, procedente de Ntra. Sra. de la Estrella (Logroño)

Francisco Salcillo, San Jerónimo Penitente, Procede del monasterio jerónimo de San Pedro de la Ñora (Murcia)



Miguel Herguedas Vela




jueves, 18 de septiembre de 2014

Vídeo del homenaje a Antonio Villar


Durante el verano cultural de este año, hemos tenido el segundo homenaje a aquellas personas que nos han precedido en nuestro pueblo culturalmente. Este año quisimos dedicarselo a Antonio Villar (1913-1982), una persona conocida por todos los Cogezanos que tenía entre sus aficiones la escritura de poemas, historias, testimonios, algunas obras de teatro... con lo cual su memoria ha permanecida hasta el presente, leer sus escritos nos llevan del Cogeces de los años treinta al de los años setenta u ochenta, y en ellos se puede experimentar ese progreso y ese cambio que tuvo Cogeces, especialmente ya en sus últimos años cuando escribía sobre la piscina. En el acto cultural que tuvo lugar el día 16 de agosto se leyeron varias poesías que demostraban su gracia y creatividad, en definitiva un estilo propio que compartía con otros habitantes de la localidad que también se dedicaban, cuando podían, a estas cosas.
Estamos profundamente agradecidos a todos los que voluntariamente habéis participado en este acto, desde la maquetación del vídeo hasta el montaje del escenario, sonido, lecturas... y especialmente a la familia.
A continuación os ofrecemos el vídeo que con motivo de este acto compusimos sobre su vida, con testimosnios de familiares y amigos. Esperamos que os guste.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Verano Cultural 2014

Recién terminado el mes de agosto, comenzamos un nuevo periodo para nuestras investigaciones, pero antes de ello debemos hacer revisión de las actividades culturales de las que hemos podido disfrutar estos días en Cogeces del Monte.

El día 15 de agosto, por la tarde, tuvo lugar la conferencia titulada Fundaciones y Patronazgo de Fernando de Antequera y Leonor de Aragón, impartida por el licenciado en Historia, y en breve doctor, Víctor Muñoz que trató sobre la forma de propaganda del poder a finales del siglo XIV y principios del XV, sobre cómo estos personajes de la familia Trastámara legitimaban su poder ante el pueblo a través de las fundaciones de monasterios como es el de Nuestra Señora de la Armedilla o previamente el de Nuestra Señora de la Mejorada en Olmedo, también sobre la preocupación en el ámbito de reforma religiosa, pues a través de estas fundaciones estos personajes consiguieron impulsar la Orden de San Jerónimo y fueron claves en las reformas de las órdenes mendicantes como la de los franciscanos. Su huella espiritual quedó reflejada en los aposentos que se construyeron junto a estos edificios conventuales para vivir temporalmente dentro de estas comunidades y ejercer desde ahí su poder. Hay que tener en cuenta también la importancia de este matrimonio, pues Fernando de Antequera nació en Medina del Campo, y era hermano de Enrique III, fue corregente de Castilla junto con la mujer de éste, Catalina de Lancaster, antes de acceder al trono de Aragón donde se convertiría en el rey Fernando I tras el compromiso de Caspe, conocido historiográficamente por muchos como el Honesto o el Honrrado. Su mujer Leonor Urraca, condesa de Alburquerque, tuvo varios hijos lo que la hizo conocerse como la Rica Hembra. Entre estos hijos, Alfonso el Magnánimo, rey de Aragón, o Juan II de Aragón, padre de Fernando el Católico, también su segunda hija fue María de Aragón que fue la primera esposa de Juan II de Castilla y madre de Enrique IV de Castilla; Leonor se retiró a Medina del Campo donde transformó su palacio en el convento de Santa María la Real.

Seguidamente, se inauguró la exposición "Pastores y Vías Pecuarias", formada por una serie de carteles, material interactivo, un vídeo y ejemplos de materiales que formaban parte de los pastores. Gracias al montaje que Pedro Cruz y Beatriz Sánchez hicieron, se pudo contemplar lo característico de la vida pastoril, la diferencia entre trashumancia y trasterminancia, ésta última propia de nuestro territorio; los ciclos del año y los diferentes trabajos que tenían los pastores, sus creencias y espiritualidad así como devociones varias, y muy interesante las creaciones que estos hacían con diversos materiales como instrumentos musicales, recipientes, útiles para comestibles, agujas de hueso etc. También las vestimentas que éstos empleaban y la difusión de la vida pastoril a través de fotografía y grabado. La exposición estuvo abierta hasta el día 31 de agosto.
Durante la tarde del sábado tuvo lugar el homenaje a Antonio Villar (1913-1983), siendo el segundo homenaje que el grupo de investigación hace a aquellas personas que han tenido un interés por la historia y la cultura de nuestro pueblo. Especialmente en Antonio destacan algunas obras de teatro, escritos y sobre todo poesías que dejan presente su interés por la historia y el cariño hacia su pueblo, la lectura de ellos deja clara la vida en Cogeces del Monte, así como avances y cambios de vida, y varios elementos pintorescos. El acto comenzó con la lectura de varias poesías por miembros del grupo, personas de nuestro pueblo, antiguos amigos y su familia finalizando con la exposición de un vídeo sobre su vida y testimonios, de su hijo Jerónimo y de Valeriano Amo como amigo cercano.
Este intenso fin de semana finalizó con el concierto de Luis Pedraza de Castro, docente multiinstrumentista zamorano que ya ofreció un concierto el año pasado y que este año voluntariamente decidió exponer su colección musical durante la tarde noche del domingo, así como una serie de temas tradicionales, explicación y diferencia entre unos instrumentos y otros, creando así un interesantísimo y ameno concierto musical. 
 
Finalmente, como en años anteriores, de manera más tranquila, hemos procedido a la limpieza de la sacristía; especialmente de la vitrina, de la cajonería de la Armedilla y de los relicarios procedentes de este monasterio, que estaban siendo atacados por la carcoma, están ya expuestos en la sacristía.
Desde el GIHEC queremos agradecer a todas las personas que han participado en nuestras actividades, así como a todos los que colaboran con nosotros y con nuestra filosofía de equipo por todas las facilidades que nos ofrecen, especialmente a la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, y a Marco Alberto, nuestro párroco, por todo el material que nos presta, a la concejala de cultura y al Ayuntamiento de Cogeces del Monte. Muchas gracias.


miércoles, 13 de agosto de 2014

Os presentamos la programación cultural para estos días que desde el GIHEC hemos preparado.

miércoles, 16 de abril de 2014

¿Por qué la Semana Santa?

Tal vez, muchos piensen que la Semana Santa es importante porque es algo que se ha hecho siempre así, y se repite cada año; en muchos perviven aun razones familiares y recuerdos; y para otros son días intensamente religiosos. Sin embargo, para los que no lo viven desde estas perspectivas, se hace algo desfasado, sin interés, y fuera de lo que debería prevalecer en el presente. La Semana Santa goza en todos los lugares de muchas personas que lo viven desde diferentes ámbitos. Con seguridad en nuestro país, y concretamente en nuestra zona han pervivido una considerable multitud de ritos, reuniones, actividades que han servido para dar identidad a una zona o grupo social de personas. 

Sermón del Desenclavo
El Mudo Neyra, Convento de las MM. Agustinas
Medina del Campo (Valladolid)
Precisamente las fechas y la temática que se celebra o exalta son algo que no tiene desperdicio alguno, nuestra tradición mediterránea que hunde sus raíces en la cultura semítica, y más en el lugar donde se desarrollaron las primeras civilizaciones nos ha legado este momento que se sitúa en torno a la primera luna llena de la primavera, es el plenilunio, la luna de Nissan o de la Parasceve, que conmemoraba la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto y por otro lado la promesa de la Tierra Prometida. Coincidiendo con estas fechas, y según los evangelios, y ya en otro momento histórico, cuando precisamente el pueblo hebreo estaba bajo el yugo romano, y en un clima de necesidad mesiánica también tuvo lugar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazareth. Estos hechos que se han extendido a lo largo de los siglos por todo el mundo y especialmente en los países que se encuentran en torno al mar Mediterráneo dejan claro aspectos importantes de la naturaleza humana, por un lado el deseo de liberación responsable de todo tipo de poder y por otro lado la preocupación sobre el tema de la muerte. 

Esto es lo que se celebra estos días, pero es que además esto se ve en un conjunto de ritos que tienen lugar las semanas anteriores, por ejemplo, la celebración de la cuaresma, el no comer carne, el guardarse para la fiesta de la Pascua, indica una mentalidad de preparación para aquello que tendrá lugar. Pero sin embargo, fuera de todo tipo de oficialismos, estos días han dado a lo largo del tiempo para mucho más, y su importancia se deja clara en el interés que existe en torno a ello. Es precisamente, a través de la creación de grupos o comunidades donde se prepara al individuo, ya no solo para lo que acontece cada año, sino a lo largo de su vida. En muchos casos, las cofradías de Semana Santa, especialmente en nuestros pueblos era la de la Vera Cruz era también la que se encargaba de los días de Pasión, en Cogeces del Monte, por ejemplo estuvo funcionando hasta el siglo XX, se ocupaba de comprar la cera del Monumento, de las procesiones de cada día, de buscar predicador para el sermón, de repartir las misas y de preparar los oficios así como el Calvario alrededor del pueblo.  

Ntra. Sra. de la SoledadJuan Gutiérrez de Ocejo, 1661
Parroquia de la Asunción, Cogeces del Monte 
A la cofradía por lo general pertenecía un amplio grupo de población que tenía como objetivos la puesta en marcha de un conjunto de principios cristianos de caridad con el prójimo, sobre todo en lo relacionado con la muerte. Hasta mediados del siglo XX existían diferentes tipos de rito funerario para los habitantes de una población, que en cierto modo garantizaban la salvación del alma más temprana a algunos. La labor caritativa de muchas cofradías, tanto de la Cruz como de las Ánimas, fue precisamente salvar a aquellos que tenían menos recursos y pagar las misas, funerales y la asistencia, en muchos casos a sus familiares y también en tiempo de enfermedad. También la cofradía de la Vera Cruz se encargaba de dar testimonio público de la fe, y especialmente los días de Pasión, en que los miembros hacían ejercicios de penitencia por las calles, las procesiones se multiplicaban y enseñaban al que no sabía el drama de la Pasión, todo ello se hacía con imágenes que sin entrar al tema sobre su calidad, servían para hacer más participativos estos días, las plantas de las procesiones con pendonetas, las escenificaciones del desenclavo, o los Via Crucis entro otros. Pero también era la cofradía junto con la del Santísimo Sacramento, la que preparaba el monumento para la reserva Eucarística del Jueves Santo, ahí además, las cofradías se repartían los turnos de vela entre sus miembros vistiéndose en muchos casos como personajes de la Pasión, especialmente centuriones que velaban el monumento en analogía a la sepulcro del Señor, que entonces era lo que asemejaba este imponente elemento en las iglesias. Pero también, el origen de las procesiones del Jueves Santo estaba en los grupos de cofrades o parroquias que iban de iglesia en iglesia, haciendo estación en cada iglesia. 

Cristo CrucificadoMediados del siglo XVI
Iglesia de la Asunción, Cogeces del Monte
Además de los ritos, que son muy importantes porque dejan clara la actividad asistencial y efectiva dentro de un determinado grupo, también la cofradía es algo más y se deja muy claro los días de Semana Santa, a través de esos ritos que se vivían intensamente, se forjaba la personalidad e identidad del individuo. Pero es que además, y como ocurre en muchos lugares, es un vínculo con los ancestros, y esto nos puede evocar, y servir igual, para la Misa de Gallo que tiene lugar en la medianoche del día 24 la 25 de diciembre. Si en este caso son los pastores los protagonistas, en el caso de las cofradías son los hermanos, que en las poblaciones más sencillas, son miembros del pueblo indistintamente de su trabajo o estamento (en las ciudades sí que se juntaban por gremios). Además, de un modo u otro son los miembros de la población los protagonistas de estos actos, que los organizan y participan en ellos de diferentes maneras y por ello también es por lo que año tras año, y aunque haya habido reformas en el rito, la esencia siempre está ahí. Es cierto, que en la organización de muchas cofradías persiste un fuerte componente del Antiguo Régimen. 

Un cofrade, era cofrade desde pequeño, en que se le iba enseñando a participar en los actos, creando así su identidad en el grupo. Si de niño se aprende, a partir de la adolescencia se demuestra la capacidad que se tiene dentro de este equipo y se comparten experiencias en las cenas y comidas de hermandad, así en muchos casos este protagonismo podría permitir al cofrade encontrar así pareja o acceder a diferentes puestos de la vida social. A posteriori, sus hijos entrarán a la cofradía, y cuando el hermano esté enfermo o impedido será asistido por los hermanos. En el momento de la muerte, también se acompañaba al viático y en el funeral los hermanos cofrades seguían presentes. 

En nuestro pueblo, además del Calvario del Viernes Santo y la celebración del Encuentro en la Plaza del Ayuntamiento, de especial interés, ya no existe este tipo de organización de cofradías penitenciales, pero ha pervivido en otros lugares como Medina de Rioseco y algunos pueblos de la Tierra de Campos, es interesante conocerlo, porque su Semana Santa no fue invadida por rituales externos propios de principios del siglo XX con una religiosidad burguesa, sino que al ser núcleos de población que no han tenido el desarrollo industrial y el cambio de mentalidad que ello conllevaba, han conseguido que pervivan estas actividades identitarias, que debemos valorar como parte de un patrimonio inmaterial de incalculable valor. 

Miguel Herguedas

lunes, 10 de marzo de 2014

El sagrario del retablo mayor y su significado


Para la próxima exposición de las Edades del Hombre titulada "Eucharistia" que se inaugurará el próximo mes de mayo en Aranda de Duero ha sido seleccionado el sagrario del retablo mayor de nuestra iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora. 
Vista parcial del retablo mayor con el sagrario en el centro
Fotografía antigua del retablo mayor



Este elemento, el más importante del retablo, forma parte de él y por lo tanto lo podemos datar hacia 1565. Durante muchos años estuvo retirado del retablo mayor pues fue sustituido por otro debido a que se le había estropeado la cerradura y en su lugar fue colocado un expositor eucarístico de estilo rococó que llevó a hacer algunos cambios en la estructura del retablo, como la eliminación parcial de alguno de los relieves de los evangelistas del banco. Sin embargo, el sagrario, según lo conocemos hoy y en el lugar que se encuentra seguramente tuviera más partes como un expositor anterior o una peana en la que la documentación, en sus inventarios, indica que sobre él estaba colocado el Niño de la Bola. Su estructura podría asimilarse a la del retablo de Santoyo o Astorga, como importantes ejemplos que tienen otro cuerpo en su parte superior y un mayor despliegue que lo acomodarían mucho mejor a la estructura. En cuanto a su estilo sigue las mismas características romanistas que el resto de la estructura del retablo. 

El sagrario o tabernáculo








Pero la sabia elección de esta obra para la muestra de Aranda se debe a su potente significado eucarístico, como hemos dicho es la pieza fundamental del retablo pues en él se reserva el Cuerpo de Cristo, la Eucaristía, por lo que es el Sancta Sanctorum de la iglesia. Esto como elemento general a todo retablo, y es que en este caso estamos tratando de un tabernáculo romanista, cuyo estilo es el que se propaga tras el Concilio de Trento (1545-1563), que es el concilio más importante de la Iglesia Católica de la Edad Moderna y hasta el siglo XX, en él se reordenaron todas las estructuras eclesiásticas con el objetivo de reforzar la institución y además es el punto más importante de la contrarreforma que pretendía evitar el acceso de las ideas protestantes en en el mundo católico. Por ello todos los retablos que en este momento se realizan tienen la finalidad de reforzar los dogmas y las creencias que la iglesia había tenido hasta el momento: se reforzará el culto a la Virgen María, a la Eucaristía y a las reliquias. Por ello, el retablo de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es todo un compendio de la fe de la iglesia que representa en sus relieves he imágenes todas las verdades que debían preservarse. 
Puerta del sagrario
En este caso estamos tratando sobre la defensa de la Eucaristía, y en el sagrario se plasman en varios relieves escenas que pretenden defender el culto primordial a este hecho. Por ello en la puerta nos encontramos un fraile dominico con la Sagrada Forma en sus manos mostrándola con toda solemnidad, pues a sus lados le asisten dos pequeños que hacen de monaguillos con el incensario. El que sea un monje dominico, no es casualidad, pues la orden de predicadores se dedicó a defender el dogma eucarístico desde la Edad Media, y ahí tenemos por ejemplo a Santo Tomás de Aquino que fue el creador del Pange Lingua y del Tantum Ergo, cantos en latín que siempre han tenido lugar dentro de los cultos a la Eucaristía. Pero lo más curioso en este caso, es que en los laterales del tabernáculo aparecen representados los precedentes de este dogma, lo cual, se consideraba importantísimo para demostrar la veracidad de él, pues aparecen en la Sagrada Biblia, así, encontramos representado en el lateral del lado del Evangelio dos historias del libro del Génesis: el sacrificio de Abel, ofreciendo un cordero a Dios en un altar; y debajo aparece Melquisedec, que según la Historia Sagrada era un sumo sacerdote y profeta que bendijo a Abraham entregándole pan y vino, y a cambio éste le entregó el diezmo de todo. En el lado de la Epístola encontramos dos escenas posteriores, pertenecientes al libro del éxodo, en la parte superior se encuentra la Caída del Maná, representado como una lluvia de formas que envía Dios Padre y recogiéndola el pueblo de Israel. En la parte de abajo se encuentra la representación de la Pascua Judía según había instituido Moisés que aparece representado en el centro, pero lo importante es la ofrenda que en este caso, como dice la Biblia, fue un cordero asado que debían de comer con un bastón en la mano, como así lo representa el entallador. Lo interesante de esta última escena viene a que la Primera Pascua es una conexión directa con la Institución de la Eucaristía, pues la cena del cordero sacrificado, con cuya sangre impregnaron los dinteles de las puertas, libro de la muerte y dio lugar a la liberación del pueblo de Israel mientras que el sacrificio de la Misa recuerda la memoria del que fue sacrificado para salvar a todos los cristiano, Jesús de Nazareth. Ese cordero que aparece ofrecido en la mesa sería imagen de Cristo. 
Sacrificio de Abel
Ofrenda de Melquisedec
Caída del Maná
Pascua Judía

Toda este análisis iconográfico nos llevaría por lo tanto a entender el por qué de la importancia de este elemento y toda su carga simbólica en un momento en que universalmente se habían puesto en duda las verdades de la fe y que estas se estaban extendiendo y por lo tanto para mejorar la educación cristiana de los fieles que entonces en su mayoría no sabían leer y para evitar por otro lado, las dudas que pudieran ocasionar a aquellos que se encargaban de enseñarlo, pues tanto el sagrario como todo el retablo es un compendio de toda la fe cristiana y una defensa de esta, alrededor del sagrario están los pilares de la religión: los Evangelistas, los Padres de la Iglesia, los fundadores de las órdenes mendicantes y sus doctores filósofos más importantes, y sobre ellos estarían los apóstoles, los profetas, el santoral cristiano representado en la parte baja de los fustes de las columnas y en las pinturas sobre tabla las escenas más importantes de la vida de Cristo y de la Virgen María. Todos ellos colocados en un estricto orden que fácilmente invita al espectador a entender el mensaje que el Concilio quería hacer llegar a todo el mundo. 



Parte trasera del sagrario